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miércoles, 20 de noviembre de 2024

Leave Me Alone / Ah ma yau nan (2004)

 


Hace aproximadamente 20 años, los directores Oxide Pang y Danny Pang estrenarían dos películas el mismo mes, conectadas por una sola escena, y tratando temáticas totalmente distintas. Ambos hermanos ya habrían manejado tramas similares en sus cintas anteriores, con Oxide volviendo a explorar el terror con Ab-normal Beauty, y con Danny sorpresivamente regresando a algo similar a lo que estaban haciendo en Tailandia con la interesante trilogía de dramas que fue la saga Bangkok.

La historia de esta comedia negra se centra en los problemas distintos que unos gemelos tendrán que afrontar por separado. Kit, el hermano mayor, tenía una deuda con una banda de criminales en Tailandia; mientras que Man, el hermano menor, estaba peleado con su novio. Ambos desconocían lo que el otro estaba pasando, y tras un accidente de auto en el que Kit llevaba la identificación de Man, los dos tendrán que seguir con las identidades cambiadas y lidiar con los problemas del otro. Para el hermano mayor significa que mientras se recupera en el hospital tendrá que responder las visitas de un amante gay, y que el “débil” hermano menor tendrá que vérselas con unos malotes en un país en el que ni siquiera sabe hablar su idioma.



Lo interesante de Leave Me Alone es que tan transparente Danny Pang es con lo que quiere decir con esta, o al menos eso es lo que capto de esta. La estructura repite mucho de lo ya visto en su película anterior, 1 + 1 = 0 / Nothing to Lose, con un héroe pacifista acompañado de una bella callejera enfrentándose a unos criminales en unas locas aventuras que los harán entender y apreciarse entre ellos. Los cambios e ideas que sí trae esta película parecen algo… ¿personales? Desde lo de contar la historia de unos gemelos y enfocándose principalmente en el menor, bien entendible considerando que uno sabría más de eso al tener un gemelo mayor. Pero eso inmediatamente hace pensar que el personaje de Man revela algo más sobre la perspectiva del director, y cuando recuerdas que tal personaje es gay y gran parte de la historia se centra en ese punto, definitivamente tienes algo en que pensar. Ni siquiera es como si ese fuese un punto aleatorio que Danny haya puesto sólo por las risas, ya que en 1 + 1 = 0 también vimos la historia de una lesbiana, por lo que esa semejanza debe tener algún significado. Si crees que esto fue solo porque el director tenía un interés sobre personajes homosexuales, o si dice quiere decir algo sobre sí mismo, da para una interesante discusión. No es que eso sea algo negativo, para nada. Ese aspecto funciona excepcionalmente en darle audacia al filme y dando lugar a varias situaciones e interacciones recontra hilarantes.

De hecho, algo que admirar de Leave Me Alone es cómo difiere con el pesimismo que envolvía las obras anteriores de los hermanos Pang. Como una posible progresión en el estilo del director, una realización conseguida con lo que abordaron sus predecesoras en sus historias, y contrario a lo que se esperaría de una comedia negra, Leave Me Alone no tiene autodesprecio por ningún lado. Los personajes sí hacen frecuentemente comentarios homofóbicos hacia el protagonista, hay rechazo hacia él y a ese tipo de amor pero el guion sabe bien cómo hacerle justicia. Man consigue ser útil a su manera, diferente de un típico héroe de acción, con un increíblemente creíble balance entre caracterizaciones galanes y humorísticas. Posiblemente por no querer desperdiciar a Ekin Cheng (que por cierto interpreta a ambos gemelos) en un papel humillante, hasta los momentos en los que sus personajes son el objeto de risa hay gracia en cómo sucede. Ya sea con el espanto de Kit en el hospital con ese gay, o con Man fallando miserablemente en dialogar en tai o teniendo miedo en las peleas, todo se compensa o no termina tan mal. El hermano menor es el que más termina destacando, naturalmente: aparte de su participación en el conflicto principal contra la pandilla, un chiste recurrente es que cada vez que se encuentra con el papá de Jane le da un consejo para mejorar su apariencia, con lo que este termina viéndose irreconocible a como era al principio.

Hay personajes bien realizados con interpretaciones agraciadas, así como buenos momentos cómicos y de acción en esta divertida película, aunque no es el mejor gasto de tiempo ni para su duración. Simplemente no llega al ingenio o tener escenas tan impactantes como en las películas que Danny Pang hizo en colaboración con su hermano como Bangkok Dangerous y El Ojo, pero sí se consigue algo viéndola con el ánimo correcto… lo cual se nota porque al parecer no muchos la aprecian tanto como yo.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Ab-normal Beauty / Sei mong se jun (2004)


La tan reconocida película El Ojo es el trabajo más representativo de los hermanos Pang sin lugar a dudas. Gracias a esa cinta el mundo llegó a conocer el esplendor que son capaces de crear este dúo de directores y lo que pueden aportar al género de terror. Dos años después, uno de los proyectos individuales de Oxide Pang sería otro intento honesto de mostrar lo que puede hacer con esta clase de historias. Y es que Ab-normal Beauty no es ni por asomo una repetición de lo ya visto, pues la familiaridad no va más allá de compartir el mismo género que con sus películas de fantasmas.


Todo el elemento sobrenatural, y la discapacidad física características de The Eye son reemplazados para explorar un distinto tipo de terror y tormento psicológico, y para permitir otras libertades en la forma de mostrar y desarrollar la historia. La historia se centra en Jiney, una estudiante de artes, y en la obsesión con la muerte que despierta en ella tras presenciar un accidente de auto en el que muere una mujer. La belleza ordinaria con la que consiguió elogios en sus pinturas y fotografías no logran conmover a Jiney tanto como la de capturar el momento en el que alguien pierde la vida.
 

Lo perverso de ver criaturas morir y la percepción de la protagonista de esto como algo bello es perfecto para lo que puede mostrar una película de este género. Más allá de ser violencia gratuita, Oxide Pang consigue que su minuciosa dirección en sus tomas y la atmósfera lograda sean lo atractivo (e inquietante) de estas escenas. La película evita sensatamente ser tan gráfica para no quedar como algo cursi o de mal gusto, en su lugar retándose a encontrar retratos interesantes y hasta pintorescos de la muerte, cumpliendo sin traba el título “Belleza Anormal”. El mejor ejemplo del ingenio y elegancia de Oxide Pang al elaborar momentos inquietantes sería cuando Jiney pinta una línea de sangre en el retrato que hacía de una chica. Esas expresiones se van haciendo cada vez más intensas y macabras, llegando a incluso fotografiar el pleno suicidio de alguien y tratar de meter a alguien más en su loca obsesión. Todo lo conseguido con estas escenas son otro éxito de la maestría de Oxide Pang en relatar una historia visualmente sin tener que depender del diálogo.


Otro aspecto en el que el filme coincide con los trabajos anteriores de Oxide Pang está en cómo maneja a sus personajes, con intensas emociones y dándole un mayor enfoque al personaje principal. En sus dos dramas en Bangkok seguíamos la historia de alguien que fue mal encaminado al crimen por el resentimiento de haber sido marginado desde la infancia, y las protagonistas de El Ojo y su secuela tenían que lidiar con pérdidas y otros tormentos además de los encuentros sobrenaturales. El trasfondo que Oxide escribió para esta protagonista sería discutiblemente más aborrecible por el punto que opta como catalizador, incluso si es menos violento que lo ya visto. Jiney ni siquiera parece más trastornada para los demás o para la audiencia al principio. Su repentina atracción por la muerte es el lado perverso que descubrimos de ella, y a pesar de que en cierto punto parecería que ese lado es su verdadero ser, tampoco parece que sea meramente sadismo ya que vemos que ella contempla el matarse a sí misma y después muestra remordimiento y temor de que podría hacerle daño a alguien. El evento traumático que causó este trastorno en ella, tal como se va revelando a lo largo de la película, es que de niña fue abusada por un chico mientras estaba descuidada por su madre, y que lo mató sin que alguien más sepa.

Aprecio el sentimentalismo puesto en contraste a la crueldad que presenta el resto de la obra, pero por lo mucho que Ab-normal Beauty utilice el corazón debidamente, lamentablemente no tiene buenas respuestas para los problemas que presenta. La resolución a la obsesión de Jiney llega muy abruptamente y no resulta satisfactoria para algo que la película ya dedicó tanto tiempo en exponer. El último acto que introduce a un antagonista que trae de vuelta la violencia tampoco termina en elaborarse lo suficiente por lo poco que se explica al respecto sobre este, contribuyendo a lo poco que la película termina en conectar o cerrar sus temas satisfactoriamente. Es una pena que el guion no alcance la grandeza del resto de los elementos de la película, ya que ésta en todo lo demás es uno de los trabajos más llamativos y creativos que ha hecho Oxide Pang y que de haber sido más consistente hubiese traido más reconocimiento al talento especial de este director para esta clase de películas.

sábado, 24 de diciembre de 2022

El Ojo / Gin Gwai / Jian Gui


Aunque entendiblemente no tenga la mejor reputación, el género del cine de terror es mi favorito. Varias de estas son producciones baratas que solo cuentan con cosas como violencia gráfica para atraer las audiencias, pero sería incorrecto asumir que todo el género es tratado con tal cinismo o que no se puede decir lo mismo de otros géneros aclamados. Una producción que definió mi pasión y entusiasmo por este género fue la cinta hongkonesa de los hermanos Pang, El Ojo. Una película que funciona en varios sentidos y demuestra que con la debida dedicación e ideas originales se puede conseguir un gran filme con este género. Es una pieza fundamental para el cine de terror asiático y la que lanzó a la fama a los gemelos directores, de los que ya hablé un par de veces en este blog no necesariamente para llegar a hablar de esta saga.

Y sí, leyeron bien, esta es una serie cinematográfica, no una sola película. La primera es la que obviamente me importa más por haberla visto hace muchos años, pero después de conocer las secuelas y verlas a su tiempo terminé impresionándome con todo lo que ofrece la saga. Así que sin más que agregar, empecemos con esta antología de historias de fantasmas.

El Ojo (2002)


Si piensas que esta es otra adición redundante a la gama de películas orientales de fantasmas nacidas del éxito de la cinta japonesa Ring (1997) que continuaron produciéndose hasta pasar de moda a mediados de los 2000s, o que a lo mucho sería otra entretenida pero francamente insustancial como sus anteriores cintas de criminales tailandeses, tendrás que poner atención a lo que esta obra ofrecerá aparte de a tus ojos. Yo no solo veo a El Ojo como la mayor refinación y perfeccionamiento del estilo de dirección de los hermanos Pang, sino también diría que su historia es mucho más efectiva, profunda, sustanciosa y temática que todo lo que se ha logrado en Bangkok Dangerous y sus dos películas de seguimiento.


Lo primero en lo que los directores incursionan es en presentar una protagonista más tridimensional y en darnos una mayor introspección a su mente y las dificultades que enfrenta a lo largo de la historia. Esto significa que la película ya no puede sostenerse con sólo la dirección y efectos visuales, ahora el guion y los diálogos dentro de éste son vitales, prueba de esto es el hecho de que consiguieron a alguien más para que ayude a los hermanos a terminar el guion. La película empieza de forma sutil y melancólica con un monologo interno de la protagonista Mun, en el que ella explica su entusiasmo por ver y entender el mundo luego de haber sido ciega desde los dos años. Esa frase se manifiesta en distintas partes de la trama, y la película manifiesta adecuadamente el lado optimista con suma honestidad. Las secuencias iniciales en las que Mun se hace amiga de otra paciente del hospital, Yingying, son sorprendentes de ver en una película de terror por lo tiernas y hasta cómicas que son.


La otra consecuencia de recuperar la vista, y el mayor punto de interés de la película, es que Mun consigue la habilidad de ver fantasmas. El realismo característico de los directores regresa con una atmósfera espeluznante para crear escenas terroríficas de primera categoría. Esa incertidumbre sobre lo que el mundo trae, como si se tratase de volver a nacer, es una parte atacada incesantemente con momentos en los que Mun ve figuras claramente anormales, escucha ruidos tenebrosos, y es directamente acosada por estos a todas partes que vaya. No solo es la sensación de peligro lo que la inquieta profundamente, sino también la pena de tener que ver gente que acaba de morir. La película no se contiene en cuanto a mostrar niños como las víctimas, el chico atropellado y el otro de “viste mis calificaciones” son algunas de esas. Pero la que obviamente entristece más tanto a la audiencia como a Mun es la de Yingying, en la que ella es llevada por una de esas figuras oscuras tras su fallida operación, antes de que pudieran salir como le prometió. Todo es tan agobiante para la protagonista, lo cual aparte del factor dramático también sirve para reflejar la inspiración en el caso real del que esta película se basó: de la chica que se suicidó poco después de haber recuperado la vista por una operación.


La espiritualidad manejada en la película también resalta por ser decentemente inusitada. Algunas leyendas locales son mostradas como la de la mujer con lengua azul del restaurante, o el taoísmo representado con las ceremonias para los muertos, además del principio de que aquellos que no aceptaron su muerte estén destinados a repetir su muerte hasta que esto sea resuelto, el cual se vuelve el principal motivo cerca del final de la película en la que Mun y el doctor Wah viajan a Tailandia para calmar el espíritu de la donante de los ojos. Otro punto que ayuda a sostener la atmósfera y sensación de cada escena aparte de la sublime banda sonora definitivamente es la excelente actuación de la simpática Angelica Lee, ella logra con creces que su personaje sea querible y expresa a la perfección todas las emociones por las que pasa.


La secuencia final en la autopista de Tailandia merece una mención especial. Toda esa maestría de los directores en crear escenas que recreen la realidad llega a su punto cumbre para darnos una de las más impresionantes escenas de destrucción a gran escala. Aparentemente basado en un incidente real que pasó en Tailandia en el año 1990, esta escena presenta una autopista llena de vida, de gente con diferentes asuntos y sentimientos, siendo arrasada por el fuego infernal de la explosión de un camión de gas. Los impresionantes efectos especiales, que reflejan perfectamente la violencia de este accidente; la composición de escena con diferentes personajes establecidos en el lugar antes del suceso, combinado con la desesperación de la protagonista por tratar inútilmente en salvar a las personas de un inminente desastre como lo intentó (y fracasó) la anterior portadora de los ojos, resultan en una de las escenas de desastres más eficientemente intensas y emotivos de todas – uno de los mayores logros de los hermanos Pang. Sinceramente diría que ninguna escena de destrucción en alguna película kaiju o de desastre me ha causado la misma emoción que la de esta cinta.

El Ojo es todo un triunfo del cine asiático de terror hecho por unos directores que demostraron tener un gran entendimiento del género y añadiendo su propio estilo a la producción. Si la vas a ver para conmoverte por los personajes también tienes que tomar en cuenta que te esperarán unos buenos sustos, así que hazte un favor y vela de la misma forma que hice yo: solo, después de medianoche en una habitación con las luces apagadas, si el lugar no es tu dormitorio veamos si no te da miedo caminar hasta allí en plena oscuridad.

Valoración: 9/10

El Ojo 2 (2004)



Tanto el regreso de los hermanos Pang como directores para asegurar que algún otro talento inferior no pueda arruinarla, como la accesibilidad por poseer también un doblaje latino me convencieron de probar esta secuela. Naturalmente, ésta no sigue la historia de la anterior sino que presenta una realización diferente de este concepto. Esta vez los gemelos no aportarían con la historia sino que esta sería escrita por un nuevo guionista y por el que les ayudó con la anterior, lo que significa que aparte de las muy vagas similitudes en cuanto a la atmósfera y temática, ésta tiene la libertad de explorar terreno diferente para la saga.

Esta trata sobre Joey, una mujer que tras el rompimiento con su novio intenta suicidarse con una sobredosis de pastillas, y que tras fallar en el intento adquiere involuntariamente la habilidad de ver fantasmas, así como descubrir que está embarazada. El tormento psicológico por el que pasa la protagonista continúa en esta secuela con la paranoia por ver figuras espectrales y lo de saber quiénes han muerto, y ahora sumado con la agonía causada por tener el hijo de un hombre que la ha abandonado, las constantes apariciones de esos fantasmas que buscan “poseer” a los bebés de los demás, y especialmente por ser perseguida por el espíritu de una mujer quien posteriormente se revelaría como la difunta esposa de su exnovio.


Decir que esta secuela es más oscura que la original quedaría corto. El Ojo 2 es considerablemente más atrevida y toca temas más macabros que su predecesora, resultando en otras escenas eficientemente perturbadoras como las de esas siniestras figuras humanoides flotando inhumanamente hacia el vientre de las mujeres en el momento de parto para intentar reencarnar. Los directores muestran toda su dedicación y creatividad con el concepto, empleando diversos efectos especiales, tomas y cortes llamativos, y filtros que les dan la ambientación correcta a cada escena. Y por supuesto que la formidable banda sonora y los temas budistas de reencarnación ayudan a mantener el interés a lo largo del filme.


Desde un principio sentía que a esta secuela le faltaba algo a pesar de mejorar el aspecto terrorífico, lo que después de verla un par de veces me hizo notar que aparte de que ésta no tiene un clímax tan impresionante como de la anterior, es un poco más difícil sentir algo por su escasa gama de personajes debido a la frialdad presente en ellos. Al menos el último punto se compensa en gran parte para mí por la interpretación de Shu Qi como Joey. La famosa actriz taiwanesa tuvo que hacer todo tipo de actos humillantes para esta película, como drogarse, entrar en pánico, estar embarazada, e intentar suicidarse; y ella lo hace todo con dedicación y profesionalidad, realmente fue un papel exigente que requería a una actriz tan hábil como ella.

Tengo que ver más películas de Shu Qi.

Valoración: 8/10

El Ojo 3: Infinito (2005)



Santos ojos embrujados… entiendo que hayan querido tomar una dirección diferente para la tercera entrega, pero no entiendo por qué optaron tan rápidamente en hacer una parodia – ¡y de parte de los mismos responsables de las dos anteriores! Claro que esto significa que todos los involucrados tienen todo el entendimiento de la saga para parodiarla correctamente, y casi se podría decir que lo consiguieron. Tengo fuertes sentimientos encontrados hacia esta película, diría que me encanta tanto como la detesto.

El concepto realmente no está nada mal. Las dos anteriores siguieron una fórmula más o menos similar en la que la protagonista obtiene la habilidad de ver fantasmas luego de pasar por un escenario insólito, y en vez de tener que idear otro suceso como esos por tercera vez y potencialmente comprometer la saga a seguir con esa fórmula, decidieron que ésta se centre específicamente en los diferentes ritos alocados para conseguir ese sexto sentido. Los pobres sujetos de prueba para estos son un grupo de amigos hongkoneses que andan de viaje en Tailandia, de los cuales su principal anfitrión, Chongkwai, es estafado (mortalmente) en comprar un libro que detalla las 10 maneras de ver fantasmas, así que éste les invita a divertirse probándolos…


Dos de estos ritos, considerados suicidas, fueron los que vimos en las dos películas anteriores, mostrados brevemente con metraje de estas como flashbacks. Los ocho restantes consisten en otros mitos y creencias locales, cada uno realizado al menos una vez a lo largo de la película. El drama se da cuando en uno de estos rituales –el de jugar a las escondidas en el bosque a la medianoche con un gato negro– uno de los amigos desaparece, causando una profunda tristeza en su novia April y que sus otros dos amigos (Ted y May) se regresen a Hong Kong… y que la maldición los siga hasta allá.

Una desviación notable en cuanto a sus predecesoras que personalmente me parece para el perjudique de ésta es la falta de un(a) protagonista definido. Hasta ahora no estoy seguro de si alguno de ellos es asignado como el personaje principal, y tampoco ayuda que ninguno de estos sea particularmente interesante e incluso pueden llegar a ser desagradables, aunque por lo menos los actores elevan el carisma y credibilidad de éstos… pero esto varía entre cada intérprete. Las escenas de fantasmas, siguiendo la premisa de realizarlas voluntariamente, son mucho menos sutiles y consecuentemente menos efectivas en su objetivo de asustar. Pero eso es sólo juzgar una de las facetas de la película, pues el lado cómico es igual o aún más prominente en ésta.

Esta única escena hace que toda la película valga la pena.

No malentiendan el enfoque de la película con hacer reír, no es que sea infantil o que sea más idealizada, sino más bien lo contrario: El Ojo 3 tiene un elemento de humor negro que, de momentos, puede llegar a considerarse perturbador. Este es el punto que más varía en cuanto a resultados, algunos de estos son simples adiciones como cuando Chongkwai descubre el precio original del libro, pero varias de estas consisten en parodias completas a lo que podrían haber sido escenas de miedo convencionales. Un paraguas flotante y una pelota de baloncesto poseída obviamente causan más risa que miedo, cumpliendo en lo de parodiar estas historias paranormales. Por mucho, la escena más hilarante es en la que Ted es poseído por el espíritu de la pelota y empieza a moverse extrañamente, topándose con dos breakdancers que interpretan esos movimientos como un reto así que empieza una graciosísima escena de un duelo de baile entre estos ingenuos artistas callejeros y un tipo poseído. Había pasado años desde la última vez que una película me había hecho reír tanto, y considerando que se trata ni nada menos que de una de terror debe considerarse como todo un mérito. Lastimosamente, mucho de los otros chistes van demasiado lejos y terminan en meras burlas de mal gusto. La escena en la que Gofei orina sobre el fantasma de un niño o en la que Ted le da una patada al niño que buscaba sus calificaciones (el cual esta vez no es un fantasma) son algunos de los ejemplos más tenues de lo que la película ofrece en cuanto a humor repulsivo.

No es difícil llegar a la conclusión que de las primeras tres entregas de El Ojo esta es la peor, simplemente es la que da menos miedo y tampoco es totalmente efectiva en lo que trata de ofrecer aparte de eso, pero tampoco creo que deban desacreditar por completo todo lo logrado con ésta. El estilo y comedia siguen siendo superiores a muchos intentos patéticos de otros cineastas de otros países de hacer lo mismo (especialmente de los estadounidenses de aquella época) y sigue teniendo ese interés cultural por el uso de leyendas locales. Está claramente alejada del estilo sincero, sutil y elegante de la primera película, pero tiene sus propios méritos y al menos no es un refrito de sus predecesoras.

Valoración: 5/10

El ojo del mal (2008)



También conocido como “Visiones” en España, es el mandatorio remake de Hollywood basado en un exitoso filme asiático, hecho o bien porque los gringos tienen el ego tan alto que piensan que pueden realizar esta idea de película mejor que los asiáticos o porque no quieren crear nuevos guiones por sí mismos. Ese prejuicio ha sido lo que me ha hecho temer el ver esta película, pero quizás no siempre el resultado sea tan malo. El remake de Ring (El Aro) estuvo bien y hasta cierto punto la versión americana de Ju-on mantiene la esencia de la original, así que por eso y porque se me antojaba en demasía ver más de esta saga, decidí darle una oportunidad…

…y resulta que mi intuición era correcta. En realidad no, de hecho resulta ser mucho peor de lo que imaginaba. Este es un intento patético de recrear la cinta original y fallando en todo lo que hizo que esa sea tan efectiva y memorable. La sincera y perspicaz dirección de los hermanos Pang es reemplazada por algunas de las escenas de terror más genéricas y sosas que verás, llena de jumpscares y fantasmas cursis y feroces. El sólido guion con sinceros y cálidos momentos de personajes desaparece a favor de diálogos ridículos y personajes desagradables, llevado a niveles abismales por culpa de una de las peores actuaciones de Jessica Alba y una falta de entusiasmo en general por parte del resto del elenco. El cambio de calificación a PG-13 comparado con la clasificación R de la original también significa que la violencia y las escenas más perturbadoras han sido suavizadas considerablemente, con el acto final de la autopista siendo la mayor pérdida: aquí sí logran salvar a todos los pasajeros, haciendo que esta secuencia pierda por completo el impacto que tuvo la escena original.

El único punto interesante que trae esta versión es la explicación que quiere darle a la herencia de la habilidad tras el trasplante de la protagonista, sobre la teoría de que algunos órganos pueden pasar rasgos de personalidad e incluso recuerdos a otra persona luego de haber sido transferida a ésta – un reemplazo interesante de las creencias religiosas de la original. Pero aparte de eso, no hay absolutamente ninguna razón para ver este tedioso bodrio en vez de la indiscutiblemente superior versión de los hermanos Pang.

Hubo otros dos remakes hechos en India en los años 2004 y 2005, pero no creo que sean fáciles de encontrar y sinceramente no tengo nada de ganas de verlas. Quizás escriba sobre esas en otra ocasión.

Valoración: 3/10

El ojo del miedo (2010)



Incluso con el sorprendente hecho de haber recibido un doblaje latino (al igual que la tercera), esta es la entrega más ignorada de toda la tetralogía. Lo cual es injusto porque ésta no es ni por asomo tan mala como los demás quieren pretender que es. El Ojo 4 presenta un giro muy interesante a la fórmula de la saga y ofrece sustos innovadores no solo para la franquicia sino para el cine Hongkonés en general.

En aquel entonces hacer películas 3D era lo más candente, por una tarifa adicional podías ponerte unos lentes bicolor que hacían que lo que estaba en pantalla salte a tus ojos, y las empresas estaban totalmente a bordo de aprovechar eso luego del éxito bestial de Avatar – y eso es justamente lo que convenció a los gemelos a revivir esta saga a media década después de El Ojo 3 y un par de años del remake.

El nuevo estilo visual proporcionado por las escenas 3D –que de acuerdo a los directores fueron lo más difícil de realizar– logra darle el interés necesario a esta entrega, ya que a este punto debe haber sido demasiado complicado el pensar qué dirección puede tomar esta saga, considerando que la última ya mostró los modos restantes para ver fantasmas y tratar de repetir alguno de esos o los vistos en las primeras dos entregas no ofrecería nada novedoso. Por otro lado, la historia inicialmente no suena tan novedosa o interesante, tratando sobre otro grupo de amigos hongkoneses (3 chicas y 3 chicos, algunos son pareja) que en su viaje en Tailandia quedan varados ahí por culpa de las manifestaciones contra el gobierno que causaron el cierre del aeropuerto, por lo que a ellos no les queda de otra que quedarse en un hotel de mala muerte, donde empezaría la típica fiesta de figuras fantasmagóricas.


Aparte de las leves similitudes con la tercera, como un grupo de protagonistas más amplio y la ocasional escena cómica, El Ojo del Miedo vuelve a manejar sus escenas de miedo con toda la tensión y morbosidad de una película de terror tradicional, tal como en las primeras dos películas. El misterio sobre el hotel y las entidades en ésta me parecen haber sido llevadas a cabo correctamente, inicialmente haciéndonos creer que solo está el fantasma de una mujer, y que fue el sospechosamente irascible hermano Quan el responsable de eso. El espíritu de la esposa es claramente lo que ha estado acosando a los protagonistas al punto de secuestrar a los varones aproximadamente a la mitad de la película. Eso lleva a lo que para mí es el giro más interesante de la película, el cual voy a ocultar porque es algo que deberían verlo ustedes mismos: En el ático del hotel, resguardado por el hermano Quan, se encuentra un horripilante monstruo con cuerpo de niño y cabeza de perro, el cual resulta ser el hijo maldito de Quan y su esposa luego de que ésta mate a sus perros. La esposa murió por accidente luego de matar a uno de sus engendros, pero Quan mantuvo escondidos a su hijo en el ático y a su esposa en un contenedor de agua, por lo que ocasionalmente el espíritu de ella se manifiesta en el hotel, buscando a otros sujetos para tenerlos en su dimensión acartonada como sus hijos. Las escenas 3D y los mayormente buenos efectos especiales también ayudan a hacer que estas escenas den tanto miedo como puedan.


Al igual que con el El Ojo 1 y 2, la actriz principal carga sobre sus hombros gran parte de la película. Rainie es una buena protagonista, es agradable, valiente e incluso fuerte (la parte en la que vence a Ciwi poseída dos veces es posiblemente la segunda escena más graciosa de toda la tetralogía), y la lindísima actriz taiwanesa Rainie Yang la interpreta bien. Dicho esto, he de admitir que el guion no ha manejado a los otros personajes o a sus relaciones muy bien, con la pésima relación amorosa entre Luk y Rainie siendo el mayor ejemplo. Es penoso que Rainie siga interesada por ese tipo, Luk es todo un cretino a lo largo de la cinta y el actor lo muestra solamente como un insensible. Personalmente, este problema no me parece tan grave como otros dicen ya que el enfoque de la película no está en eso sino en el terror y el misterio con respecto al hotel, por lo que la película sí cumple con el género que eligió primeramente.

Dudo mucho que algún día los hermanos Pang nos sorprendan con otra secuela de El Ojo, pero tampoco me molestaría en aceptar a The Child’s Eye como el final de la franquicia. Algo que admiro de esta saga es lo mucho que cada entrega se distingue de la otra. El Ojo 2 es la más oscura, El Ojo 3 está llena de bufonadas y va más allá con el concepto de ver fantasmas, y El Ojo del Miedo aparte de traer un estilo visual innovador también hace algo más que sólo enfocarse en fantasmas. Sí un día hubiese El Ojo 5, tendría una barra alta que saltar para quedar bien comparada con la creatividad puesta en sus predecesoras.

Valoración: 7/10

lunes, 21 de noviembre de 2022

La saga Bangkok (Pang Brothers)

Continuando el éxito de Bangkok Dangerous de 1999, los hermanos Pang decidieron seguir experimentando su estilo cinematográfico con otras dos películas atrevidas y estilosas ambientadas en las calles más duras de Tailandia: Som and Bank: Bangkok for Sale (2001) y 1+1=0 (2002). Para cada una de estas cintas los hermanos directores trabajarían por separado, con Oxide dirigiendo la primera y Danny la segunda, lo cual además de salvar esta saga de la monotonía nos ayuda a examinar el estilo de cada uno y ver quién de los gemelos heredó los mejores genes de sus padres... aunque sabemos que nunca es el hermano menor.

Mencioné en más de una ocasión que estaría hablando de películas poco conocidas en el blog, pero hasta el momento ninguna ha alcanzado el nivel de olvido que han tenido estas dos. Som y Bank supuestamente recibió el título “La última entrega” en España, pero aparte de eso sólo sé que ambas películas fueron lanzadas escasamente en DVD en otros países. De hecho, fue toda una odisea el siquiera encontrar ambas películas con subtítulos en inglés. Por eso, quiero hacer esta entrada como una promoción para estos infravalorados filmes. Hay una buena cantidad de fans del cine asiático por internet que se han encargado de traernos a nuestro idioma algunas otras joyas desconocidas en esta parte del mundo, incluyendo a Bangkok Dangerous, así que agradecería mucho si algún grupo de fansub se dispusiera a subtitularlas al español. Pueden incluso contactarme si quieren que les ayude en cómo encontrarlas o incluso con la traducción – los fans de los hermanos Pang (responsables de Bangkok Dangerous y la saga de terror El Ojo) merecen probar sus otras obras.

Som and Bank: Bangkok for Sale (2001)

Si bien Bangkok Dangerous tenía a un protagonista incapaz de comunicarse como razónpara mostrar este estilo de película dramática enfocada principalmente en el arte visual, la música y la atmósfera para trasmitir su historia, ese estilo se ve mantenido y hasta amplificado en esta no-tan-secuela, aun si sus personajes no sufren ninguna discapacidad. La historia vuelve a enfocarse en la vida de unas personas metidas en el mundo criminal de Bangkok, solo que un tanto menos maleadas. Som –una joven prostituta– y Bank –un ladronzuelo y ocasional traficante de drogas– que viven en el mismo edificio de departamentos, se conocen y empiezan a sentir atracción mutuamente. Ambos empiezan a salir juntos, inconscientes de lo que el otro está metido. 



Eso prácticamente describe la trama principal hasta la mitad, lo cual no quiere decir que la película sea lenta, sino más bien lo contrario. Oxide Pang parece no haber tenido suficiente con mostrar la crudeza del mundo criminal en Bangkok, ya que en esta cinta ha metido escenas adyacentes a la trama principal cuyo único propósito es añadir más trasfondos deprimentes a la historia. Estoy hablando de secuencias completas dedicadas a actos vergonzosos como drogarse o masturbarse, secuencias dentro de la mente de los personajes como delirios, preocupaciones y traumas de la infancia. Claro que la clave de evitar que todo eso vuelva a la película repulsiva es el estilo en el que el director muestra las escenas. Oxide Pang consigue que estas escenas sean atractivas mediante su característico y agraciado estilo cinematográfico basado en videoclips contemporáneos – consistiendo en varios clips sincronizados al ritmo de la música de fondo, con filtros y efectos visuales deslumbrantes. El estilo de edición en particular de esta película definitivamente se lo debe a MTV, pero no me vas a negar que tanto esos videos como esta cinta logran que estas personas y situaciones indeseables se vean atractivas. 



Pero Oxide Pang sabe mucho más que solo hacer secuencias deslumbrantes sin charlas. Aparte del impecable trabajo en el realismo de las escenas, él sabe cómo darle a las escenas una atmósfera sumamente tensa y dramática cuando hace falta. Una escena triste en particular es en la que la amiga de Som tiene su primera noche como prostituta, la cual muestra exactamente lo horrible que es meterse en eso. En cuanto a los protagonistas, los actores hacen lo mejor que pueden con sus roles. Pawalit Mongkolpisit de la película anterior regresa con un personaje más cómico y lo hace bastante bien, y tanto él como Wanatchada Siwapornchai tienen buena química con el otro. La historia de amor se desarrolla de la misma forma que en Bangkok Dangerous, sin mucho más que interacciones naturales y citas corrientes en Bangkok – todo de forma adecuadamente sencilla y efectiva, porque no creo que muchos estén viendo esta cosa por el romance. El ámbito dramático refleja el pesimismo incorporado en esta y la película anterior, por lo que no esperes que nada bueno les pase a estos personajes, y tampoco esperes que suceda algo muy complejo para el final. 



Quizás el mayor detrimento de One Take Only es el hecho de que no consigue ser nada destacable en casi todo lo que se propone. No consigue ser una gran película dramática, ni un incesante espectáculo de acción, ni un romance muy conmovedor. Pero sí es muy entretenida, goza de tener dos buenos personajes interpretados por un par de simpáticos actores, muestra una visión nihilista de este estilo de vida en esta interesante destinación, y el estilo de lenguaje narrativo empleado principalmente por la forma de dirigir y editar de Oxide Pang es uno que es raramente visto y me gustaría verlo en otras películas. 

Valoración: 6/10

1+1=0 (2002)



Ahora sigue 1+1=0, y no estoy hablando de la deliberadamente desagradable canción de Suran, sino de una producción posiblemente más detestable. Me atraen mucho las películas de inicios de los 2000s, especialmente los dramas, y tuve mucho entusiasmo por ver lo que Danny Pang puede ofrecer para esta saga por su cuenta… pero el resultado de lo que es la película ya te lo dice el título. 

Danny Pang implementa menos sentimentalismo y más humor negro, dándole a la película un tono más vulgar y desagradable en general. Los personajes en esta ocasión se conocen en un tejado en el que se iban a suicidar por distintas razones, estos son Somchai –quien perdió todo en las apuestas– y Gogo, una misteriosa y descarada tipa con peluca. Durante la primera mitad nos cuentan muy poco de ellos, con la mayoría de los sucesos sólo mostrándonos lo retorcidos que son ambos como personas y dándonos una idea de qué los llevó a tal punto. Para Somchai es lo insensato que es al manejar algunas decisiones y pensar que las apuestas le ayudarán; y para Gogo es simplemente su conducta: lo insolente que es con los demás y sus hábitos como robar, fumar, o su forma de pagar a los hombres usando sus… atributos. 



Los protagonistas son indiscutiblemente menos queribles que sus predecesores, pero al menos la mamacita actriz Arisara Wongchalee le da un carisma y presencia más que suficiente a su personaje, lo cual lamentablemente no se puede decir lo mismo de Pierre Png como Somchai, el tipo parece que quisiera estar en cualquier otro lado que en esta película. De hecho, casi todos los otros actores parecen carecer entusiasmo por la cinta, como si les incomodara todo lo que está pasando. Y cómo culparlos, si Nothing to Lose está enfocada principalmente en la crudeza de esa ciudad – lo cual no estaría mal si lo mostrara de una forma más inspirada y estilosa, como lo hizo Oxide en la película anterior. Danny sí consigue darnos algunas escenas atrapantes, pero él simplemente no está a la altura de su hermano y la película no tiene el mismo refinamiento que Bangkok for Sale. En ningún momento de la película se te olvidará que estás viendo una producción de bajo presupuesto ubicado en partes pobres de la ciudad, lo cual sumado a toda la vulgaridad y pesimismo de la película hacen que esta resulte hasta incomoda.

Nuevamente, el guion tampoco ayuda mucho a la película, especialmente en la segunda mitad, en la que arranca el conflicto y nos revelan el trasfondo de los personajes. La película falla en darles historias creíbles o que nos hagan sentir algo por ellos. Para Somchai, spoiler: su hermana le estaba ayudando con sus deudas, de las cuales Somchai sigue metiéndose y poniéndose en peores situaciones, y al final se supone que todo está bien entre ellos porque ella nunca se burló de él. En cuanto a Gogo: eh, su exnovia (sí, lesbiana) fue la que le enseño a ser así de despiadada con los hombres, y luego la mató por infidelidad y se arrepiente o algo así. Al menos se tienen el uno al otro, por alguna graciosa razón.

Y a pesar de todo eso, no diría que en algún momento me aburrí viendo la película. La película no desperdicia ningún segundo en algo que no sea relevante para la trama o para aprender de los personajes, y Danny Pang sigue siendo tan apto como para crear algunas escenas muy creativas e interesantes. Así que si vas a ver la película es principalmente por Arisara Wongchalee y porque quieres ver más dramas ambientados en Bangkok, solo que esta película termina exagera demasiado en lo segundo así que solo lo estarás viendo por esa bellísima actriz tailandesa… y no está tan mal de esa forma. 

Valoración: 4/10

miércoles, 20 de abril de 2022

Bangkok Dangerous (1999)


Realmente me gusta esta película… y me cuesta un poco admitirlo. No solo porque objetivamente no es la gran cosa, sino por todo lo que representa y lo que dice de mi persona el que me guste. No sé qué tan sádico me hará parecer decir que una película que me fascinó recientemente fue una sobre una trágica y violenta historia de un asesino sordomudo en Tailandia, y esta vez estoy hablando de una sin ningún rastro de elementos fantasiosos – esta es pura y realista.

Muerte en Bangkok (como es conocida en algunos países hispanohablantes) es una película tailandesa muy estilosamente dirigida y escrita por los hermanos Oxide Pang y Danny Pang. Una producción muy peculiar de tan solo 800000 dólares de presupuesto, pero que fue bien recibida por la crítica en su momento por su violencia y estilo de dirección. He estado decentemente familiarizado con los otros filmes de los hermanos Pang, pero este en particular llamó mi atención al ser su primera película (o al menos en la que trabajaron juntos) y ser de los géneros crimen y thriller. Esta también es la primera película tailandesa que veo, lo que la vuelve una experiencia aún más interesante para mí.

En esta reseña voy a detallar muchos de los sucesos por lo que inevitablemente habrán spoilers. Ya están advertidos.


Primeramente, la idea detrás de esta cinta es realmente original y llamativa, a pesar de lo que el título pueda hacerte creer. Habría que ver para creer lo peligrosa que puede ser Bangkok con todo el crimen, pero esta cinta decide presentar una historia más personal aparte de eso. Kong, el personaje central, es una de las ideas de personajes interesantes para esta clase de películas. Él tuvo una vida miserable – tras haber sido siempre atormentado por otros niños por ser sordomudo, Kong creció como alguien solitario y resentido con los demás. La única amistad que formó fue con un asesino a sueldo llamado Joe cuando lo conoció en su trabajo en un campo de tiro (y consecuentemente también se amistó con Aom, socia y amante del asesino). Joe se impresiona por la habilidad de disparo de Kong, por lo que decide entrenarlo y encaminarlo a la vida de asesino. De esa forma, Kong se vuelve un muy eficiente asesino a sueldo, matando a sus víctimas sin remordimiento como parte de su venganza contra la humanidad; sin tener que escuchar los disparos o la agonía de sus presas; y con Joe y Aom como sus colegas.


Una idea como esta pudo haber salido terriblemente mal muy fácilmente, admito que sí me han molestado un buen número de películas de crimen por lo desagradables que pueden ser los personajes o la atmósfera demasiado cruda y/o pesimista. Bangkok Dangerous no se salva sólo porque sus protagonistas tienen hermosos peinados, sino también por el trabajo magistral de sus directores. Como naturalmente esta película cuenta con poco dialogo, la parte visual adquiere una mayor importancia, y los hermanos Pang aprovechan para darnos escenas compuestas de forma inigualablemente única y estilizada. El trabajo de cámaras, iluminación y ritmo es excepcional y denota todo el profesionalismo de los directores, pero es la creatividad y la atención al detalle lo que pone su trabajo por encima de los demás. La escena inicial por ejemplo, es de un asesinato en un baño filmada de una forma que parece una grabación de una cámara de seguridad. El recuerdo de la infancia de Kong es mostrado con la calidad de video de un video casero de los 70s, y los de su juventud de cuando conoció a Joe es a blanco y negro. El realismo y tensión puesto en las escenas de acción es impecable, con secuencias como la del asesinato con francotirador del principio o en la que Kong y Aom son perseguidos cerca del final, creando una excelente inmersión con la película. No diría que todas las escenas (y el guion) fueron compuestas para ser completamente realistas, pues tengo la impresión de que también querían que la película se vea genial y estilosa en general, con varios filtros de cámara, poses chéveres y coreografías llamativas – es casi como un videoclip.


La película se ve llamativa –eso era de esperarse de los hermanos Pang– y consiguió que unos asesinos se vean geniales. Quizás no debería enorgullecerme de decir que me agradan estos criminales, pero la película hace un decente trabajo en presentar a sus personajes principales como empáticos a pesar de lo perversos que sean sus actos. El caso de Kong es mi favorito, siendo alguien corrompido y solitario pero que agradece la compañía de sus pocas amistades. Su incapacidad de oír o hablar, así como su desafortunado entorno en el que creció fue lo que lo llevó a esta infame posición, por lo que se le puede considerar como alguien trágico en vez de realmente malévolo. Aparte de esos preciosos momentos de humanidad como en el que pasa el rato en su departamento con Joe, lo más crucial en su desarrollo es la involucración de Fon. Ella es lo opuesto a Kong, siendo alguien pura e inocente que tiene una visión más optimista de los demás. La tierna relación que se crea entre ellos me parece realmente efectiva y de lo más apropiada para este contexto. Fon es inconsciente del terrible trabajo de Kong, y como este no puede comunicarle nada se crea una ambigüedad sobre la clase de persona que es Kong, con este sólo diciéndole su nombre escribiéndolo en su brazo. Ella lo, por así decirlo, adopta y lo lleva a su mundo, haciéndole conocer a su familia y haciendo actividades inocentemente divertidas juntos. Esto hace entender a Kong que hay más cosas que apreciar en la vida y a reconocer las virtudes e inocencia de los demás, por lo que incluso después de que desafortunadamente Fon se entere de su ocupación y que por consiguiente no quiera saber más de él, Kong se pone a reflexionar sobre lo que ha hecho.


Otro punto que mejora en gran medida a esta película son sus excelentes actuaciones. Pawalit Mongkolpisit hace un excelente trabajo en mostrar todas las expresiones correctas y creíbles de Kong y lo vuelve un personaje más agradable en general, aún si su personaje no tiene líneas. También se destaca la actuación tan intensa y emotiva de Patharawarin Timkul como Aom… aunque su personaje me lleva a un posible defecto de la película. La verdad es que no tengo problemas con que las únicas dos mujeres principales (Aom y Fon) sirvan meramente como intereses románticos de los protagonistas masculinos, porque el contexto de esta historia –el mundo criminal en Bangkok– es algo morboso por lo que es lógico que los hombres sean más propensos a involucrarse en algo tan demente como eso. Sin embargo, sigue sin gustarme ese horrible incidente con Aom que llevó a Joe a vengarse de su banda criminal y posteriormente ser matado por ellos. Aunque claro, es entendible a nivel narrativo que una tragedia como esta, lo de perder a su mejor amigo, sea efectivo para acrecentar el arrepentimiento de Kong por todas las personas que ha matado. Moralmente quizás incluso Joe y Aom merecen lo que les ha ocurrido, después de todo no han sido exactamente santos, por lo que Kong decide hacer lo único que puede para redimirse por sus pecados y saciar su última venganza: masacrar a toda la banda criminal y acabar con su propia vida al final. La pelea final de Kong contra todos los criminales es asombrosa, seguida del final tan eficientemente emotivo en el que Kong se dispara a él y al jefe en la lluvia, con Fon viniendo para ver tristemente a Kong por última vez. Kong definitivamente no fue un héroe, pero vaya que quedó como el puto amo.


Bangkok Dangerous es una experiencia como ninguna otra. Reconozco que partes de la trama quizás no fueron manejadas de la mejor manera, el ritmo sí es algo lento, y esta clase de historias no son para todos, pero discrepo con el consenso de que la historia es vacía o que falla en crear una conexión emocional con los personajes. Es sólo que esta decide contarla de forma diferente, obviamente sin mucho dialogo y poniendo más empeño en el apartado visual y las actuaciones, además de en otros aspectos (¿mencioné que la banda sonora está demasiado infravalorada?). La película cumple con su cometido gracias al formidable trabajo de sus directores, actores, y demás. Admito que si yo fuera cineasta, me gustaría hacer una película como esta.

Valoración: 7/10

Peligro en Bangkok (2008)



Créanlo o no, conocí el remake estadounidense por la original tailandesa. Sé que la cinta protagonizada por Nicolas Cage es mucho más conocida que la oriental, a pesar de que ésta aparentemente fue mucho peor recibida en general. Sí he disfrutado de algunas películas de Nicolas Cage en el pasado y el hecho de que los hermanos Pang hayan regresado para hacer un remake de su propio filme me dio buenas esperanzas, por lo que fue una sorpresa cuando me enteré de la recepción tan negativa que ha tenido, así que la vi para ver que salió mal y para incluir una reseña del remake en esta entrada, como me gusta hacer para estos especiales.


Para ser honesto, cuando estuve viendo la película no veía qué estaba tan mal de esta, creo que estaba demasiado encantado por la dirección de los hermanos Pang como para concentrarme. Aparte de los muy notables cambios en el guion en comparación a la original, este remake goza de un presupuesto altísimo y lo aprovechan en gran manera. La mejor palabra para describir la parte visual de la película es GRANDE – hay varias vistas panorámicas a las distintas zonas de Bangkok, desde las más rurales hasta las más pudientes, incluso enfocándose en numerables ocasiones en edificios lujosos, hasta la casa en la que se aloja Joe da mucha envidia. También se dieron el lujo de componer escenas que requieren de varios extras, vehículos y efectos especiales – siendo esto especialmente notable en las varias escenas de acción inyectadas a este remake, como la persecución con botes, o cuando Joe trata de matar a ese político. Es simplemente deslumbrante lo grande y lujosa que se ve la película, y sumada al estilo tan genial, realista y minucioso de la dirección y edición de los hermanos Pang hacen que esta se vuelva una delicia para los ojos…


Pero luego de terminar de verla y ponerme a pensar en lo que vi me di cuenta de cuál es el problema de esta película. La actuación de Nicolas Cage si bien no me pareció exactamente remarcable tampoco pienso que haya sido tan mala, él mismo mencionó que no estaba intentando nada en especial con su personaje ya que se estaba prestando a todo lo que dijeran los directores. El problema es que las varias alteraciones a la historia han terminado por hacer que ésta pierda gran parte de su drama y tragedia, y que tenga mucho menos sentido. ¿Recuerdan lo interesante que fue la idea de tener a un protagonista sordomudo? Pues aquí el protagonista Joe (Nic Cage) puede comunicarse y oír sin problemas, mientras que la farmacéutica con la que se enamora (Fon) es la que le toca ser la muda. Todo el pasado trágico y la emoción de que este pobre asesino encuentre el amor no está presente en el remake, y de hecho que Fon sea sordomuda es prácticamente innecesario para la trama. Hasta la parte de Aom ha sido bastante suavizada, con ella no pasando por nada hasta casi el final de la película. Como Joe no tiene la misma complicación y angustia que su contraparte de la original (que vendría siendo Kong), su historia se reduce en ser un simple asesino internacional que llega a Tailandia para hacer unas últimas misiones antes de retirarse, sólo que ahí encuentra a un amigo/pupilo llamado “Kong”, y a un nuevo amor, la dulce y simpática Fon. La omisión de la parte de la tragedia de Aom y el amigo del protagonista en esta película sí que reduce el drama, ya que como aquí Joe no pasa por eso simplemente se vuelve bueno por su amigo y su novia – prácticamente por la magia de la amistad, incluso Kong le admira y adula a Joe haciéndole una comparación con un político que ayuda a los pobres.

(al menos incluye este bueno e infravalorado ejemplar de bubblegum pop)

El acto final se desarrolla casi de la misma manera que en la original sólo que sin el mismo peso emocional, con Joe negándose a matar a su última víctima y en su lugar diciendo ir a matar a la banda criminal que le proveía su trabajo, los cuales coincidentemente habían decidido atacar a Kong y Aom por alguna razón. Los dos amigos de Joe sí consiguen vivir en esta versión, pero aquí quiero señalar algo curioso del final: hay dos versiones. El final oficial es en el que Joe se dispara a sí mismo y a Surat, como en la del 99. A decir verdad es algo chocante esta conclusión para la película considerando lo minimizado que ha sido la malicia de los protagonistas en general, señalando varias veces que las personas que Joe ha matado son mucho peores que él, además de lo mucho que ha ayudado a Kong. El final alternativo es mejor y más apropiado, en mi opinión, en el que Joe dispara solo a Surat y escapa de la escena con Kong pero siendo interceptado por otros transeúntes, los cuales de hecho le ayudan y agradecen por haber acabado con ese villano de Surat. Puede que Joe no merezca lo mejor considerando todo lo que ha hecho, pero vamos, tampoco deberían tirar todo ese desarrollo al agua. Supongo que las películas de los hermanos Pang no suelen tener finales felices, e incluso si hubiesen optado por el final alternativo, también está el detalle de que Fon nunca volvió para ver a Joe. Cambiando eso y mejorando una que otra cosilla, creo que la película hubiese conseguido ser mejor recibida y no manchar la reputación de Nic Cage, por más que él aún la recuerde con cariño.

Valoración: 6/10

miércoles, 16 de febrero de 2022

Crossfire (2000)


Como deben haber notado, últimamente he estado teniendo una especie de obsesión con estas extrañas películas asiáticas. Como recordarán, el año pasado me puse a ver varias adaptaciones cinematográficas de los mangas y animes que he visto para ver qué tal son en comparación al material original, así como para refrescarme la memoria sobre éstos. Además de que el octubre pasado me había propuesto ver solo películas de terror asiáticas (como Ring, entre otras), que resultó en que IMDb me recomiende más de estas películas (incluyendo algunas que me interesaban desde hace años) y yo termine viendo varias de éstas compulsivamente por varias semanas. Porque vamos, la película de esta ocasión es Crossfire, una película japonesa que salió en el ya lejano año 2000, el año en el que yo nací. Es decir, un filme que salió a la otra vuelta del mundo en una época en la que yo no podía ni hablar, pero al que puedo acceder en pleno 2022 gracias al poder del internet.

En fin, supongo que debería dar una breve descripción de esta peculiar película. Se trata de una adaptación de la novela de misterio y fantasía de Miyuki Miyabe también titulada Crossfire, la cual como ya debes haber adivinado, trata sobre la habilidad sobrenatural de controlar el fuego conocida como “piroquinesis”. Estoy seguro que la gran mayoría de los que están leyendo esto no saben ni jota de ese libro, incluyéndome, por lo que, ¿qué hizo que me interese en esta cosa? Pues, creo que el solo decir que Shusuke Kaneko fue el director de esta película sería suficiente explicación. Ya he hablado de algunas de sus otras películas en el blog, como la trilogía de Gamera, GMK, y las películas de Death Note, por lo que me entró más curiosidad ver qué tal son sus películas fuera de estas franquicias con las que estoy familiarizado.

Y por cierto, la película fue distribuida en España con el título de Pyrokinesis: La mente del mal… pero no pude encontrar nada más acerca de eso o si siquiera tuvo un doblaje, por lo que tengan en cuenta que esta reseña solo se basará en la versión original japonesa.


Aunque esta historia no haya sido ideada por él, esta presenta muchos de los elementos característicos de las películas que Kaneko ha dirigido (la trilogía de Gamera) y las que estarían por venir. Empezando con una mujer como protagonista: Junko Aoki, cuyos ancestros han tenido la habilidad de manifestar fuego con sus emociones, y que ha decidido mantener dicho poder en secreto para vivir una vida normal. Ella entabla una adorable amistad con uno de sus compañeros de trabajo y la hermana menor de éste. Sin embargo, esta felicidad fugaz termina luego de que la hermanita sea secuestrada y posteriormente asesinada por una banda de delincuentes juveniles. Junko revela su poder a su igual de apenado compañero, y propone castigar al principal sospechoso –un joven llamado Kogure– volviéndolo cenizas.


Recalco que no estoy familiarizado con el libro en el que se basó el guion de esta película (o par de libros, según otra fuente), pero es evidente que han tratado de incorporar varias de las tramas, metáforas y personajes de ese material, porque algunas no parecen ser exploradas lo suficiente o terminen de encajar del todo en la historia. Un aspecto que me llamó la atención al principio fue el nivel de sadismo que se le dio a Kogure y a su pandilla, con ellos estando tan (acertadamente) seguros de que no pueden irse presos o siquiera ser considerados como sospechosos por ser menores, pero esto es cambiado a la mitad de la película por una extraña y forzada conspiración por parte del jefe de la policía para encubrir a estos criminales. La parte de la investigación policial por los casos de incendio causados por los protagonistas y los otros crímenes sucedidos en esta historia solo es llevada a cabo por la detective Chikako Ishizu, quien no consigue hacer mucho progreso hasta que su compañero empieza a creer en que alguien tenga piroquinesis, lo cual es casi en vano porque nadie va a creerse algo como eso.


La historia también introduce un punto sobre otros personajes con poderes para (inicialmente) formar un equipo con Junko con la intención de ayudarla en su plan de venganza. Kido tiene la diferente habilidad de controlar a otros al tocarlos, mientras que la joven Kaori tiene tanto piroquinesis como una especie de clarividencia. Aunque me gusta este concepto de otros sujetos con poderes en esta fantasía, y más que Kido antagonice a la protagonista al final, no me gustó la explicación de que este estuvo trabajando para Hasegawa – pienso que no quedó bien como caracterización luego de que lo mostraran como alguien que sí estuvo interesado por Junko y pueda cambiar por ella, y para añadir más a esa contradicción, que al final se “disculpara” con ella telepáticamente luego de traicionarla. Para una película de misterio, esta se queda debiendo algunas explicaciones, y otras terminan siendo forzadas o poco satisfactorias.

Este concepto de personas usando un poder sobrenatural para castigar criminales, y luego ser consumidos por este y volverse tan sanguinarios como aquellos malhechores, también lo veríamos en Death Note, y aunque el libro salió antes que ese manga y ambas historias hayan tenido a Shusuke Kaneko como director para sus adaptaciones cinematográficas, dudo mucho que haya sido algo más que una coincidencia. Dicho esto, debo decir que me gustó cómo la historia de Miyuki Miyabe (supongo) manejó a la protagonista, con Junko admitiendo que lo que hizo contra esos criminales no estuvo bien, descubriendo que hay personas (incluso con poderes) peores que ella, y al final salvando a algunas personas para redimirse por lo que ha hecho.


La dirección de Kaneko, como era de esperarse, trae tanto fortalezas como debilidades a la película. La forma en la que muestra a los personajes suele no ser tan creíble y por momentos cursi, mientras que los brillantes efectos de fuego y la destrucción a gran escala dejan varias escenas impactantes. Como película de terror, tampoco me gustaron mucho las muertes y creo que pudieron haber sido más gráficas, pero en vez de culpar a Kaneko por eso creo que debería atribuírselo al limitado presupuesto y que esta cinta haya sido hecha en parte por la cadena televisiva de TBS, siguiendo sus estándares de violencia. El compositor Kow Otani de la trilogía de Gamera también volvería para esta película, dándonos una banda sonora mucho más intensa y memorable de lo que Crossfire merece.

Tampoco puedo culpar a los actores, honestamente creo que la mayoría hizo un trabajo decente y se tomaron enserio sus papeles, destacando por ejemplo a la carismática Kaori Momoi como la detective Ishizu. Y para añadir más familiaridad con la trilogía de Gamera también regresan algunos de sus actores, como Ayako Fujitani y Shinobu Nakayama ocupando papeles secundarios.


Al final, debo decir que aunque hay cosas que aprecio de esta película, es muy difícil recomendarla. El guion, aunque busque ser intrigante y cautivante, termina con varias ideas a medio cocer que no llevan a una conclusión bien elaborada o satisfactoria. Siento que varios de estos conceptos daban para más, podrían haber sido explorados mejor en un formato que se preste a tramas más extensas como una novela o una serie, pero que tratando de meter todo y resolverlo en una misma película termina como un sinsentido. Tampoco es como si la dirección –excluyendo las escasas y no perfectas escenas de destrucción– fuese de lo mejor. Claro que les podría haber salido algo mucho peor, pero al final del día, Crossfire sí deja que desear en más de un aspecto y no será del agrado de todos. Eso sí, si estas interesado en la filmografía de Shusuke Kaneko, esta película es una pieza sumamente interesante al tratarse del eslabón entre su trabajo en películas kaiju y sus próximos proyectos.

Valoración: 5/10

Es interesante, saber que los otros trabajos del director de la película más aclamada de la era Millennium de Godzilla no sean tan buenos como lo que hizo para ese género, mientras que Ryuhei Kitamura, el que hizo la entrega peor recibida de esa saga, tenga un estilo que le ha servido más en sus otros proyectos como director. Un ejemplo de cómo los talentos de algunos no rinden tan bien en otros géneros. Esperen más reseñas a las películas de esos dos directores en este blog, porque si alguien va a estar dándole atención a estos filmes poco conocidos, ese voy a ser yo.